EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD

En una emergencia, nuestro ritmo cardiaco aumenta, nuestra respiración incrementa, la sangre fluye por nuestros músculos y nuestras pupilas se dilatan. Estamos listos para entrar en acción.

Lo que sucede es que parte de nuestro sistema nervioso central, llamado el “sistema nervioso autonómico” SNA, realiza un cambio. El SNA da órdenes a nuestras funciones que por lo general no nos preocupan. Se compone de dos partes: el Simpático – que se acciona “en simpatía” con las emergencias – y el Parasimpático. Por supuesto, el sistema simpático consume mucha energía – como manejar en primera marcha.

Nuestro sistema está conformado por esto y su subsecuente regeneración tranquila (el estado parasimpático). Este último es nuestro estado natural de ser. Sin embargo, el ritmo de vida que llevamos es tal que se le deja poco tiempo o espacio para que el sistema parasimpático haga su labor. No se vuelve a este estado luego de la emergencia o la situación estresante. Continuamos en un estado de alerta, consumiendo energía cuando no es necesario.

Esta es una de las principales causas de la hiperventilación y probablemente la mayor causa de las enfermedades crónicas.

SOLUCIÓN – cursos cortos y completos

Con los ejercicios de Respiración Buteyko se corrige la respiración, se calma el sistema, y se combate el punto esencial de nuestros tiempos.

INFORMACIÓN

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