La Ley de Bohr y Verigo

El Método Buteyko se basa en la ley de Bohr y Verigo: los niveles bajos de CO2 en la sangre provocan insuficiencia de oxígeno en el organismo.

Al respirar más de lo debido – la hiperventilación – se produce una liberación excesiva de CO2, lo cual hace que disminuya la cantidad de oxígeno que el cuerpo puede utilizar, necesita utilizar.

Hacia el año 1904, el danés Bohr y el ruso Verigo, por vías diferentes, llegaron a la misma conclusión en sus investigaciones: que la entrega de oxígeno (a tejidos y órganos) por parte de la hemoglobina, guarda estrecha relación con la cantidad de CO2 disponible.  De manera que normalmente, la deficiencia de oxígeno en el organismo no se debe a la falta de éste, sino a la insuficiencia de CO2.

El CO2 ha disminuido enormemente en la atmósfera desde las eras geológicas en las que se formó el cuerpo.  Hoy este gas supone sólo el 0,03 % del aire que respiramos.  Así que en nuestros días el CO2 se obtiene fundamentalmente del interior del organismo.   El propio cuerpo lo crea por ejercicio.  Para que ese CO2 creado no se pierda mediante la respiración, hay que respirar menos, hay que reducir el volumen de aire que se consume.

Para más oxigenar el cuerpo, tenemos que respirar menos – la regla de oro de Buteyko.  Es al contrario que lo que aprendimos.

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